26 de septiembre de 2012
Rastros de sándalo
25 de enero de 2012
Uruguay estudia legalizar adopciones por familias sustitutas
4 de noviembre de 2011
En Rusia comienzan a funcionar los ‘Buzones de Niños’
5 de noviembre de 2010
Como perros y niños
A partir de la feroz mordida que recibió recientemente una guagua de Con-Con por parte del perro pitbull de la familia que la tenía en cuidado personal, vale la pena preguntarse cuál es el espacio que ocupan las mascotas en nuestra vida. El “mejor amigo del hombre” puede pasar a ser un ente que genera inseguridad a quienes lo rodean, porque, realmente, ¿quién podría asegurar la capacidad de controlar a su mascota y evitar una reacción agresiva?
Pero, hagamos una pausa: no es necesario alarmarse de inmediato. Las mascotas pueden ser un fiel compañero de nuestros hijos y ayudar a inculcar valores de respeto, compromiso y responsabilidad en su cuidado. Lo mejor es informarse y saber que al momento de adquirir una, en especial un perro, la crianza es tan importante para su comportamiento futuro como lo es en un niño. Sin embargo, es relevante destacar que un perro no es un niño: no puede ser criado como un hijo, ni ocupar el mismo rol que tendría una persona en el grupo familiar. Esto, especialmente si se está pensando en agrandar la familia, ya que el perro podría ponerse celoso y actuar con agresividad contra esta nueva personita que llega a “robarle” su lugar en el hogar.
Por otro lado, tenemos el tema de las razas. Es sabido que hay unas que son más agresivas que otras y que se deben tomar las precauciones del caso, aceptando que tenernos la responsabilidad total de encargarnos de resguardar tanto su propia seguridad como la de los que nos rodean.
¿Qué lugar ocupan las mascotas en nuestro hogar?
23 de enero de 2010
Niños de Haití
La realidad de miles de personas que perdieron sus vidas y otras tantas que, aunque heridas y sin sus familias, sobrevivieron a la catástrofe natural de Haití, no nos ha dejado indiferentes. Más aún, nos impresiona la situación de tantos niños y niñas que han perdido a sus padres, hermanos y familiares, quedando en situación de orfandad y desprotección.
Si bien la ayuda material ha llegado desde la comunidad internacional con premura, también hemos conocido a través de los medios de comunicación, el interés creciente por acoger a los niños de ese país a través de la adopción, en busca de restituir su derecho a crecer y vivir en una familia.
Pero organizaciones internacionales advierten sobre los riesgos de estas acciones bien intencionadas, debido a que en momentos de caos surgen situaciones de niños circunstancialmente separados de sus familias, que no necesariamente son huérfanos y se debe velar por la oportunidad de reunir al niño con sus padres o familiares.
¿Es la adopción una vía real de apoyo y protección para estos niños o puede agravar más su desarraigo y el dolor de sus experiencias de vida?
8 de enero de 2010
¿Conservar o cambiar su nombre?
Cuando los padres adoptivos conocen a su hijo, lo reciben con una historia, producto de nueve meses de embarazo y otros tantos de transición antes de llegar con ellos. Proviene de una madre y un padre biológicos que, con convicción o ambivalencia, finalmente deciden cederlo en adopción. Los progenitores también han inscrito su huella: el color de la piel y de sus ojos, su cabello, sus rasgos y su estatura. Y además le dan un nombre.
El nombre le brinda a todo niño identidad y sentido de pertenencia, justamente aquello que deseamos reforzar en él, un vínculo de pertenencia a nosotros y una identidad que le permita reconocerse como nuestro hijo, así como reconocerlo nosotros como hijo. Y tenemos la opción de elegir su nombre; tanto si conservamos el que le dio su progenitora, como si lo cambiamos por uno elegido por nosotros. Esto tiene implicancias en su vida ¿Qué debemos hacer?
URL abreviado: http://numrl.com/AyFnom
19 de octubre de 2009
MATILDE

El caso de una pequeña de ocho meses en adopción, que saltó hasta las páginas de los diarios la semana pasada, plantea una situación muy compleja. Se hizo públicamente conocido cuando un tribunal de familia ordenó al matrimonio de guardadores que la tiene a su cuidado, su entrega inmediata para ser recibida por un matrimonio postulante a su adopción, pero los guardadores se rehusaron a hacerlo.
El matrimonio que está con ella desde que tenía dos meses de edad, sostiene que ya se ha establecido un fuerte vínculo de apego y han solicitado ser considerados en su proceso de adopción, interponiendo un recurso de protección a favor de la niña, para convertirse definitivamente en sus padres. La institución a cargo del proceso de adopción inició acciones judiciales cuando el pasado martes 13 de octubre el matrimonio no entregó a la niña. La pareja no sólo ha declarado haber establecido un fuerte vínculo con la menor, sino que acudieron a una reconocida sicóloga infantil, quien evaluó que podría ser perjudicial poner término a ese vínculo y recomendó que la niña permanezca con sus padres de acogida.

